La primera vez que me veo dentro del cuerpo de una niña

Vaya Domingo....

No se en que momento ocurrirá, pero pronto bajaré a la calle, compraré gominolas, gusanitos, patatas, y todo tipo de marranadas, subiré a casa y me las comeré contigo en la cama, mientras vemos, quizá una película de esas que nunca quiero ver, y luego la veo y me termina gustando.

O eso, o me comeré todas las uñas.
Porque estoy al borde de todo y de nada:

Al borde de un ataque de nervios,
al borde de tirarme por la ventana,
al borde de la risa,
al borde del llanto,
al borde de la silla,
al borde de rozar la locura.
Al borde de asesinar este Domingo tan extraño.

No sé. Solo se que es un Domingo muy extraño y que no me está gustando nada.

1 año en 1 post

¿No te ha pasado nunca? ¿No has pensado?: ¿Cómo en un año pueden caber tantas cosas?:

Tantas despedidas: tantas lagrimas y sonrisas. Tantas soledades.
Tantos "te quiero".Gente que enamorada nunca olvidará este año: gente que este año, ha encontrado el amor de su vida. Y hacen un círculo rojo a algún número, en el calendario.
Gente que tacha un número: que deshoja su corazón y llora por el vacío que le has dejado.
Madres que llevan flores a algún cementerio, que lloran por sus hijos: nosotros, tampoco les olvidaremos.
Pequeñas criaturas que nacen llorando en hospitales. Nuevas vidas en busca de su primer año de vida.
Tu familia despidiéndote en el aeropuerto. Y tu volando: buscando una vida mejor. Un cambio.
Nuevos teléfonos en tu agenda: nuevas sonrisas para regalar.
Nuevas canciones en este año: banda sonora de tu vida.
Has sumado un año más: ¿o aún no?. Tranquilo, todavía no ha terminado el año.

Sueños cumplidos. Otros por cumplir.Estamos todos, o no: pero nos llevamos en el corazón. En la memoria, y esta no falla, o sí.
Y olvidemos a los políticos, ellos ya hablan por nosotros: nos mienten. Hablan mucho y hacen poco.
Arreglemos entre todos el mundo en vez de destrozarlo más. No nos matemos. No ignoremos el hambre y las guerras. Los desastres naturales.Las enfermedades que este año han destrozado mil familias.

Ahora te mirarás en el espejo: quizá una arruga más, más canas, la mirada más cansada.
Pero al fin y al cabo lo importante de este año es:
Hemos crecido por dentro y fuera.
Y seguimos vivos, que no es poco.



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Tan sólo tienes que escribir lo que para ti ha sido este año 2007 en 365 palabras.
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Yo voy a participar, en breve colgaré mi post para este concurso, así pues, espero que si os gusta me deis vuestro voto, que agradeceré infinitamente.

Si queréis participar, visitar la web tenéis hasta el 31 de Diciembre para escribir el vuestro:

1 año en 1 post.

¡Suerte!

A veces recibo e-mails

A veces pasa que recibo e-mails de este tipo:

Hola:
¿has desaparecido?
¿o sigues escribiendo en otros lugares?

Son las 5 de la mañana, bueno las 5 y media y he ido siguiendo tu blog
hasta el anuncio de cierre.
El vicio de escribir uno no se lo quita fácilmente, tampoco lo de leer
las palabras que te hacen sentir vivo, que merecen estas horas.
Si has abierto otro blog me gustaría encontrarlo.
Y si no, me gustaría que lo abrieras :-))



Un saludo
Roberto



Entonces mis ganas y mi lucha por seguir escribiendo se vuelven a incendiar: y es que a veces a una, le gustan que le digan cosas de este tipo.

Gracias Roberto y bienvenido ; )




Cuando duele el amor: en la piel y en el corazón.

Me quería.
Si yo me movía, él se movía, seguía mis pasos y yo los suyos. Él decía sí, y yo decía no, y nos reíamos, como dos tontos enamorados. Si yo lloraba él me daba su hombro y me ofrecía sus palabras: siempre sabias y oportunas.
Yo le escuchaba: después de mi Padre, era el único hombre al que amaba.
Se lo decía: que le amaba. Se lo decía por las noches antes de dormir, se lo decía en notas que le metía dentro del bocadillo cada mañana. Y el me respondía. Me llamaba: que me quería, me decía, y yo me desbordaba de amor.

Siempre me escuchaba. Incluso dejaba de mirar la Televisión, su programa favorito para mirarme a mi y yo me sentía su princesa. Sentía que había encontrado la felicidad, el amor de mi vida, mi príncipe, ese del que me hablaban en los cuentos cuando era pequeña y no alcanza a entender, aún, el significado de la palabra amor. Con él aprendí a amar, a decir mis primeros te quiero bajo un cielo lleno de estrellas. Con el mi primera cita. Mi primer enamoramiento. Mi primer orgasmo.

Al cuarto año de novios nos casamos. Fue una boda espectacular. Familiares y amigos reunidos. El tan atractivo como siempre. Yo radiante. Vestida de blanco. Mis Padres llorando : se nos casa la hija -le decía mi Madre entre lagrimas a mi Padre, que era la primera vez que le veía llorar-.

La convivencia bien. Cada mañana despertar junto al hombre de mi vida: mi sueño. Y creo que el es feliz, porque cada noche me busca en la oscuridad con sus manos y su boca; me dice que me quiere: me hace suya.
Llevamos un año viviendo juntos. Se ha vuelto algo distante. Cada mañana se deja el bocadillo que con ternura y amor le preparo. El otro día me dijo: "no me vuelas a hace un puto bocadillo más, parece que solo sepas hacer bocadillos".
Y yo me quedé preocupada. Porque me quedo pensando qué comerá durante la mañana. El es jefe de obra, y me preocupa, porque su trabajo a veces resulta demasiado cansado.
Últimamente lo noto raro. Se comporta de una manera extraña. Protesta por todo. Ya no es cariñoso conmigo. No me da un beso cuando me ve. Ni me busca en la cama: me da la espalda.
Preparo la comida con cariño, se la sirvo en la mesa. Se sienta a comer conmigo: yo le miro enamorada, con ganas de sentirle cerca.
El me grita: "mierda, ¿no sabes hacer nada bien? esta comida está salada."
Me quedo mirando su cara, me mira con odio. Lo siento -le digo-. La próxima vez lo haré mejor.

Se levanta de la mesa dando un gran golpe con la silla. Ese golpe me golpea a mi por dentro.
Y así cada día, protesta, se queja, da golpes. Ayer estaba en la cocina, y llegó él. Abrió el frigorífico, gritó: "Joder, no sabes hacer nada bien, nunca hay agua fría dentro".
Me acerco a él. Tengo que pararle los pies: no quiero que me grite, no lo merezco.
Me acerco: ¿Qué te pasa?, tranquilo.....
Me golpea el brazo, luego el hombro, me grita: "quita de en medio imbécil".
La vena que tiene en la frente se le hincha y yo siento miedo, porque no le reconozco, siento que hay un extraño en casa y quiero huir.
Me voy a ir de casa -le digo-. No aguanto más esta situación, tu comportamiento.
Vete a la mierda -me grita-. Vete donde quieras pedazo de inútil, no sabes hacer nada bien.

Lloro por las noches, duermo en el sofá. Duermo en el sofá, siendo él quien debiera de hacerlo, pero le dejo a el en la cama, porque en el fondo me preocupa su descanso. A el le da igual todo, como si me muero sola de pena en el sofá por las noches, sufriendo esta situación, su ausencia, todo.
Llevo así una semana, durmiendo en el sofá aguantando sus gritos, sus malas formas, sus portazos. Ayer me lanzó un vaso cuyos cristales me rajaron la pierna. Y sigo aquí, esperando a ver si reacciona, pero no lo hace.
He adelgazado 10 kilos. En el trabajo me preguntan que me pasa. He faltado varias veces por culpa de la depresión que estoy cogiendo; como siga así me quedaré sin trabajo, me echarán. No lo puedo permitir.

Tengo que coger fuerzas de donde sea.

Y las he cogido. He ido al abogado: quiero separarme de mi marido -le digo-.
Si hablo con él, si se lo cuento corro peligro -le digo al abogado-.
Ponle una denuncia por malos tratos -me dice él-.
Pero no se la pongo, porque no quiero que tenga problemas. Yo solamente quiero separarme de él.
Por eso le cojo por banda y le digo que quiero hablarle de algo. Y se lo digo: me quiero separar de ti.
El se pone nervioso ¿quééééééé? -exclama-.
Golpea la mesa, tira la silla al suelo. No lo intentes -no me quiero separar-.
Esa noche me da una paliza; pero antes me humilla, me hace hacer y decir cosas que ni quiero ni siento.
Despierto dolorida, llorando. Me miro en el espejo. No puedo ir a trabajar con esta cara, con estos morados. Salgo a la calle, con las gafas de sol, llorando. Le pongo una denuncia.
Voy al abogado: me quiero separar, por favor, haga lo necesario para que sea lo más rápido posible -le digo al abogado-.
Voy a mi casa, hago mis maletas. Cojo lo justo y necesario. Llego a casa de mis Padres.
Me quito las gafas de sol, delante de ellos, mis Padres me miran, lo entienden todo sin palabras. Tranquila, hija, ya estás en casa. Me abrazan.


Ahora el vive en el piso que yo estoy pagando. El tiene otro piso, propio. Nos casamos con separación de bienes, pero él vive en mi piso, porque es donde acordamos vivir hasta vender su piso y el mio y comprar la casa de nuestro sueños. Pero ya no habrá casa. No habrá sueños.
Los sueños se han ido rompiendo, en cada paliza, en cada humillación. Ya no quiero cumplir nada a su lado.
El cada día me llama por teléfono. Me amenaza con que vuelva a su lado. Me llora por teléfono. Me intenta ablandar. En la terapia a la que voy "de mujeres maltratadas" me han dicho que no me debe de dar pena, que ahora, la "mala" por decirlo de algún modo tengo que ser yo. Que aunque le note arrepentido no he de rendirme a sus pies de nuevo, porque luego, la paliza será más fuerte.
Y yo me hago la dura. Aunque me duela que todo, de la noche a la mañana haya cambiado de forma tan repentina: aún me pregunto porque todo se ha jodido de esta manera, porqué hemos llegado a este punto, queriéndonos como nos queríamos.
Aún lloro por las noches, cuando me despierto en una cama que no es la mía: cuando no le encuentro a el a mi lado.

Pero sé, que nunca más volveré con ese hombre. Solo espero que la justicia actúe, que no lo haga demasiado tarde porque no me gustaría ser una más , un 1 más, en esa larga lista de mujeres que mueren a manos de sus maridos.
Solo quiero vivir. Y vivir tranquila.
Se me caen los pantalones (de lo delgada que estoy) y las lágrimas de lo triste que es todo esto.





Nota: historia basada en echos reales. Una compañera de trabajo: hoy, me lo ha contado todo. La abrazaba y sus lágrimas me han estremecido.
¿Te tomarás un café conmigo un día de estos? -me ha dicho-.
Claro que sí -le he dicho-. Uno y los que hagan falta.
Hoy ha sido mi último día en ese trabajo, y no se que me ha puesto más triste, si irme o si verla a ella tan triste, con su historia sobre los hombros: esos brazos tan frágiles, esas piernas tan cansadas y esas lágrimas que aunque le he secado con mis manos, se le han quedado pegadas en el rostro.
Y me he dicho: le voy a dedicar hoy este post. A ella, por valiente.

REW

Te escribí un trozo de aquella canción tan bonita de Alex Ubago detrás de un ticket de compra, del Mercadona.
Te lo escribí y te lo dí: te compraría todo este supermercado -pensé-, se que así serías feliz.
A mi me gustaba que le quitases el papel de envoltura a las magdalena, que me la mojases en la leche con colacao y me la dieras.
Te veía ahí, pensaba que nunca te irías, que te quedarías siempre pelando magdalenas para mi.
¿Porqué las cosas bellas duran tan poco tiempo vivas? ¿Porqué? Me repetía una y otra vez, sentada en el pasillo donde tantas veces me deshojé el pecho por ti. Donde tantas veces me sequé las lagrimas, cada vez que reconocía el sonido que hacías con las llaves antes de entrar en casa: me secaba las lagrimas y te recibía con sonrisas. Te preparaba la cena y te ponía en la Televisión tu serie favorita. Y tú, tu nunca supiste nada.

Cuantas veces viví haciendo realidad tus sueños. Y tú, cuantas veces los lanzaste por la ventana.
Tanta preocupación por donde colocar muebles, que cuadros colgar, ¿para qué, para luego quitarlo todo y dejar solamente el recuerdo de una mentira allí colgando de las paredes de aquel piso?.
Nuestra relación -te dije- se está rebobinando hacia delante de forma demasiado rápida.
Te asaltaron una noche mil fantasmas, y hasta el diablo te visitó, te dijo que tenías que huir pero que antes tenías que romperme el corazón y tu le hiciste caso.
Te imaginé follando en la cama con aquel tío que me caía tan mal y no sé que me dolió mas: si que fuese verdad o no.
Ojalá hubieses follado con él.
Quería odiarte sin instrucciones.
Si hubieses follado con él, te habría puesto una medalla.

La última vez que pasé por debajo de aquel piso miré hacia arriba. Y me vi a mi, me vi asomada a la ventana, esperándote: me pasaba los días esperándote: fracasando.
Y luego aquellos días previos al adiós, donde daban ganas de coger el coche y matarse por ahí.
Y tu me decías que encontraría la felicidad y yo me empeñaba en seguir encontrando aquella sonrisa detrás de la taza de café sólo. Esa sonrisa que no existía ni existiría nunca más.

Solo en nuestro recuerdo. Ahora, creo, solo en el mío.

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.