Buenas noches

Pasó que cuando te vi bajar de aquel taxi supe que eras lo que siempre había buscado.
Pasó que aquel Hotel lo habían construido para que lo estrenara contigo.
Pasó que mi piel ardía. Que mi lengua se secaba. Que mis manos temblaban.
Pasó que desde aquel día todo cambió. Que en tan sólo un día pueden cambiar dos vidas a la vez.
Pasó que te hice mía.
Pasó que me hiciste tuya.
Y que nadie: ni ellas, ni ellos, ni la luz de las farolas de la calle pudieron impedir nada o todo de lo que allí sucedió.
Y todo esto pasó porque un impulso me hizo querer saber más de tu vida, y porque aunque ni tu, ni yo, ni nadie crea en el destino: existe.
Y yo que pensaba que había perdido la ilusión y la suerte, y lo que hice, fue encontrarla en el momento que te conocí.


Poesía y música

He hablado tantas veces de ella y de él...
Ella es una escritora poco conocida. Yo la conocí buscando información sobre Gloría Fuertes, mediante enlaces en Internet. De esta forma llegué hasta Belen Reyes.
Y desde aquel momento supe que quería ser como ella.
Aquí dejo un texto suyo, el cual, me encanta:

DEBERÍA EXISTIR ALGÚN SEGURO.

Debería existir algún seguro
igual que los de vida, o los del coche,
a los de a todo riesgo.

Debería haber:
seguro de que me llama,
seguro de que siente,
seguro de que me ama,
seguro de que vuelve,

(...¿Sería un poco raro asegurar
sus manos en mi pecho,
sus ojos en mis ojos,
su voz en mi silencio...?)

Si Dios es Abogado
¡y el mejor!.

Si tiene miles de oficinas en el cielo,
no sé cómo no se pone
y cualquier día
se lía a hacer seguros.
¡Fuera el miedo!.

El miedo a un siniestro total
si nos chocamos,
el miedo a que se queme nuestro pecho,
el miedo a que nos roben la esperanza,
el miedo a tener miedo.
El miedo a una riada de tristeza,
el miedo a que se muera un sentimiento,
el miedo a que te den un golpe bajo,
el miedo a que te timen con un beso.
(...¿Sería un poco raro asegurar
una muerte digna,
un manantial de amor,
una galería de recuerdos...?.

Debería existir algún seguro
que cubriera todos estos riesgos.

BELÉN REYES

Y de él, de él solo puedo decir que una vez, casi sin conocernos de nada le pedí que cantase una canción que yo había escrito (para sorprenderla con un regalo en día de su cumpleaños) para la que por aquel entonces era mi pareja. Y sin casi conocerme, se puso a trabajar, y consiguió que aquellas palabras escritas tomasen forma, música y sentimiento.
Lloré tantas veces escuchando esa canción. Lo triste fue que tan preciado regalo a ella no le gustó: creo que tan sólo la escuchó una vez y por quedar bien conmigo. Una pena, la verdad.
Sé que nunca le dí las gracias del todo. No supe. Pero hoy, me atrevo a hacerle una especie de pequeño homenaje, y presentaros, a quién aún no le conocen, a David Lorenzo, un artista de los pies a la cabeza, allá donde los haya, y que está triunfando y lo que le queda:


Cerrando puertas


Mucho tiempo sin vernos. Parece que el tiempo no pasa, pero es mentira, el tiempo corre, pasa por nuestras vidas, por nuestra piel. Nuestra mirada se vuelve cansada. Nuestros pasos mas lentos. Nuestra mirada más nublada.
Te miro y estás igual. Alguna arruga asoma por tu rostro para saludarme. Estás igual de hermosa, no te lo digo, pero me miras como antes: cuando conocías mis pensamientos y hablabas por mi. No te cansabas de investigarme, decías. A veces tenías miedo de conocer tan bien mis pensamientos, porque temías averiguar que ya no te quería.
Y no lo averiguaste. No te dio tiempo. Llegué un día, y al entrar en nuestra casa me di cuenta que esa casa era más tuya que mía. Ni tan siquiera yo había elegido el color de las paredes, los cuadros colgados, los muebles. Me senté en ese sofá que escogieron tus Padres por ti, y mirando la Televisión que te regaló tu hermana por Navidad, me quedé pensando como salir de esa casa sin ti.

Esa noche llegaste pronto, con la cena en una bolsa. Habías comprado comida para sorprenderme. Esa noche fue especial. Hicimos el amor como jamás lo hicimos. Yo lloré porque me estaba despidiendo de ti sin que tu lo supieras: no adivinaste mis pensamientos, porque los oculté con orgasmos que más tardé te devolví. Me preguntaste: ¿Porqué lloras?. Te dije que lloraba de alegría: te mentí.
Por la mañana te fuiste a trabajar, y como cada mañana me besaste en la mejilla. Fue el último beso que me entregarías antes de irte a trabajar. Desde que saliste de casa, recogí mi ropa y poca cosa más y cerré la puerta de aquella casa para siempre.

Te dejé una nota. Una nota en tu almohada. Se que cuando la leíste me llamaste por teléfono, pero no te lo cogí. Nunca quise explicarte el porqué de mi partida. En la nota ponía: "YA NO TE QUIERO. ME VOY PARA NO HACERTE DAÑO".
Te amaba aún. Y sufrí mucho sin ti. Lloré sobre la almohada de un frío hostal. Donde tuve tentación de cortarme las venas con una oxidada cuchilla que alguien se había dejado en el lavabo. Pero no lo hice, y no lo hice, porque la vida volvería a recobrar su sentido.

Desde que te dejé tome el rumbo de mi vida. Ya no estabas a mi lado. Y sí, te echaba infinitamente de menos, pero ahora quien tenía el timón ( el rumbo de mi vida ) cogido con las dos manos era yo.
Follé con chicas por puro y simple placer. Pero siempre te amaba a ti en silencio. Tu me llamabas, dejabas mensajes en mi buzón de voz. Y yo pensaba que ya te cansarías de hacerlo. Que me olvidarías sin más. Que el silencio y el paso del tiempo harían que el amor que sentías por mi se desvaneciese por completo.
Vendiste tu piso. Cambiaste de trabajo. De vida. No se si tuviste sexo con alguien más, de lo que si estaba segura era: que no tenías pareja estable. Y yo que pensaba que pronto alguien ocuparía mi lugar. Y no fue así.

Ahora te tengo frente a mi. Me dices que aquel piso dejó de tener importancia sin mi. Que aquel sofá no te gustaba y que pronto hubiésemos ido juntas a elegir uno. Que aquella decoración era insoportable, pero que estabas tan mal en tu trabajo que llegabas cansada y solo con ganas de abrazarme, y nada más.
Que te habías dado cuenta, que habías sido una egoísta, y que sabes que me fui por eso, no por porque ya no te quisiera.
Me miras. Me interrogas con la mirada. Conmigo habrías sido una infeliz, una desgraciada. Sin mi has conseguido cambiar tu vida: ahora tienes otro trabajo, otra casa, otras metas.
Y yo, sin ti, conseguí darme cuenta de lo que quería realmente: y eras tú.
Ahora nos hemos encontrado.
Pero somos dos desconocidas. Al verte, me doy cuenta de que ya no te amo.
Yo estaba enamorada de tu recuerdo, pero ahora, te miro y sé que no estoy enamorada de ti, sino de tu recuerdo.
Me miras, intentas cogerme la mano. Te aparto mi mano. La apoyo en tu hombro, te miro despacio, y sin decirte nada más me doy la vuelta y me marcho.
Me nombras. Será la última vez que te escuche nombrarme. Será la última vez que tenga que despedirme de ti, y tu de mi.
El amor entre tu y yo era muy complicado. Aunque pareciese tan perfecto.
Pero solo nos terminamos dando cuenta cuando cerramos por fin la puerta.

¿Eres Friki?

Mientras termino de escribir una historia, dejo aquí un entretenido test.

Todos podemos hacerlo.

¿Cuantas veces nos hemos visto incapaces de hacer algo?.
La de veces que habremos dicho: No soy capaz, no voy a poder, no tendré fuerzas, no sabré hacerlo.
No sabía si presentaros a alguien, aquí. Yo le he conocido hoy. Y a avivado en mi las ganas de hacer cosas sobremanera.
Quien quiera comprender lo que digo que mire este vídeo, quizá así me entenderéis mejor.

El se llama Nick Vujicic ( lo demás descubrirlo vosotros).



Posdata, o algo asi

Me engañaron con el trabajo del fin de semana. Cuando me engañan me decepciono y pierdo interés por las cosas. No me gustan las mentiras: prefiero la verdad, aunque duela, y así en cualquier plano de esta vida. Porque nadie nos tiene que obligar a hacer algo que no deseamos, ni nadie tiene el derecho de engañarnos: si me engañan y yo me quedo, la táctica funcionará y seguirán engañando a más gente.Lo que ocurre es , que seguirán engañando: puta vida laboral ¡Zapatero, haz algo!.
Por eso que ahora me toca buscar otro trabajo para fines de semana, o entre semana, por la tarde-noche. A ver si hay suerte.

Acabo de leer un correo de una persona ( me lee desde hace años) y me da las gracias por volver a escribir historias, cosas sobre mi vida, por volver a ser como antes: con mis tristezas y alegrías. Por volver a crear un blog como eigual .
Yo tenía ganas de volver, le digo. Tenía ganas de empezar a escribir por fin, como Dios manda.
Soy eigual , siempre lo fui. No puedo dejar de serlo. Puedo esconderme por un tiempo. Que es como taparme con una manta la cabeza durante unas horas, pero luego vuelvo, con más fuerzas si cabe.
A veces, las personas necesitamos un tiempo de reflexión. Necesitamos dejar de ser para volver a estar. Y eso me ocurrió a mi.

Hoy he descubierto unas cuantas de cosas:

Que ya se el próximo libro que me voy a comprar: este..
Que cada día escribo mejor, que lo noto cuando escribo algo y me releo. Que soy mi mejor lector, mi mejor crítica y mi mayor apoyo, después de vosotros, después de ella.
Que me encanta pensar que tengo un nuevo blog, que seguís ahí detrás, los que no os habéis perdido por el camino: y eso me alegra.
Que me gusta el trabajo que tengo de Lunes a Viernes: no todos podemos decir esto. Yo recuerdo, que no hace mucho tiempo, me despertaba con depresión porque no quería ir a la mierda de trabajo que tenía, donde no solo me trataban mal, sino que me querían hacer sentir inferior al mundo.
Ahora pensar cada mañana que tengo que ir a trabajar me hace sentir feliz. Y los Domingos por la noche no son tortura.
Quiero ser escritora, la gente a la que se lo digo me miran con los ojos muy abiertos, con admiración, y no han leído nada mio, nunca les he escrito ninguna historia, ni poema, ni nada.
Buscando un Cd he encontrado otro. Me lo grabaste tú por aquel entonces, cuando empezamos a querernos, cuando yo era camarera y te encantaban los cafés solos que te hacia. No me dijiste nada, pero lo sé, me lo grabaste para que lo escuchara algún día como hoy. Y no siento nada. Solo siento pena. Pena porque a estas alturas ya dan igual las canciones, lo vivido, y los secretos que compartimos, porque no quieres saber nada de mi, ni hacerme saber la verdad sobre ti. Ahora si que me parece todo lo vivido una mentira, porque cuando no queda nada es porque lo anterior fue eso: nada=mentira.
Pero a estas alturas ya da igual todo eso, aunque las canciones no digan eso. Pero es que ya dan igual hasta las canciones. Porque lo que tenía que estar: "La amistad" NO ESTÁ.


¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Imagínate que desde que naces ya empiezan a pasarte cosas raras, pero imagínate que cuantos más años pasan, la cosa crece, y ese, señores/as es mi caso:

Nada más nacer mis Padres ya dudaban con mi nombre. Cosa que no me extraña, pues creo que haciéndome ya dudaban de si querían niño o niña, y por eso nací como nací.
Los bebés normales duermen con chupete en la boca ¿no? (o sin el) pues bien yo tenía que dormir con el chupete en la mano todo el rato, y si me lo quitaban o lo perdía por la cuna lloraba, hasta que alguien me lo devolvía a la mano, y ya me dormía. De ahí, que con 6 años tuviese que dormir con un muñeco pequeño (el más viejo y feo) de goma blanda en la mano, toda la noche, y si lo perdía lo mismo: lloraba y lloraba hasta que mi Madre o Padre (éste último en pocas ocasiones) venía y me buscaba el muñeco que casi siempre estaba debajo de la cama o enredado en las sábanas.

Cosas extrañas como no caerme nunca y para una vez que lo hago, tener la mala suerte de resbalarme con una alfombra horrorosa que mi madre tenía debajo de una mesa hortera, entera de cristal, con sus correspondientes cuatro picos: uno de ellos me lo hinqué en toda la ceja. Me partió la ceja al muy [....].
Mi Madre, cuando cuenta esto, dice que lloraba mucho y sangraba mucho, que pensaba que me había sacado un ojo. Tardó un segundo en quitar la mesa y la alfombra, y yo siempre me pregunto ¿porqué no la quitó antes?.

No se si donde llego yo provoco la revolución o si voy a caer siempre en sitios ya revolucionados.
Me explico:
En el departamento donde yo trabajaba antes más que trabajar: comíamos, reíamos y cotilleábamos de unos y otros. Pero según tengo entendido nunca antes sucedió allí nada de eso.
Así pues, todo señala que allá donde voy revoluciono. Hace un día que ya no trabajo en ese departamento, ahora estoy en otro, el primer día fue ayer: todo parece tranquilo. Pero intuyo que seguiré en mi linea y pronto estaremos haciendo aviones de papel con los documentos y riendo estilo "pulgoso". Y no es que lo intuya es que ya lo veo. Y a esto le sumamos las cosas tan raras que suceden: como por ejemplo que desde que yo llegué a ese sitio hará cosa así de dos meses ya, la gente se comporta de una manera extraña: incluso llegando al punto de irse del trabajo sin despedirse y no volver, peleas sin sentido, gente que te abraza sin conocerte. Sí, la gente alucina y yo más. Y más aún cuando me río bajito porque creo que la culpable de cosas tan raras y peculiares como esta soy yo.

Sigo contando:
Imaginad que necesitáis otro trabajo. Que os entrevistan para un puesto de "grabadora de datos". Que os cogen. Que firmáis contrato, y empezáis en dos días.
Imagina que llegas toda feliz a ese nuevo trabajo, porque lo de grabar datos te encanta, es más, te relaja. Imagina que nada más llegar te cambian los papeles, o el contrato, o yo que sé. Porque el puesto es de "teleoperadora" y yo odio realizar las tareas de teleoperadora. Porque yo quería algo tranquilo y no pelear con la gente mediante un auricular y un micrófono.
Y allí me ves. Más blanca que una pared, más fría que un cubito de hielo. Más decepcionada que "cuando murió Chanquete". Y allí estaba yo intentando entender lo que la chica, con mucho interés, pero de manera un tanto extraña y peculiar (no me enteraba de nada y sigo sin enterarme), estaba explicando.
Y mientras explica y explica dice: "Los clientes, no miran la letra pequeña en los contratos, por eso luego llaman tan enfadados": entonces miro a la chica con mirada asesina y pienso: "claro, eso me pasó a mi que no miré la letra pequeña de mi contrato, me han vendido gato por liebre, ahora comprendo porque ni tengo copia de mi contrato de 24 horas". Ahora entiendo porqué tanta rapidez para comenzar.

Si es que lo que no me pase a mi.

A mi niña y a mi, a veces, nos da por jugar a las peleas, y eso consiste en: una pelea cuerpo con cuerpo, a base de cosquillas, besos, pequeños tortazos en la cara (pero pequeños), mordiscos, y un sin fin de posturas variadas todas bastantes peligrosas, sobre todo porque se realizan en la cama con riesgo de caernos y casi siempre está el gato por ahí, con el riesgo que conlleva aplastarlo o que se una a la lucha y terminemos las tres arañadas.
Pues bien, después de la pelea, hemos caído rendidas en la cama. Creerme, muy rendidas. Y justo nos jugábamos a piedra, papel o tijera quien se duchaba antes, mi niña ha levantado la cabeza después de hacer "cierta broma" que incluso inventé yo, y se ha golpeado en la frente con mi labio (el de la boca, justo el de abajo), aplastando mi labio contra mis dientes, lo que me ha provocado una raja, de la que salía mucha sangre.
Mi niña me pedía disculpas, y yo le decía que no pasaba nada. Y es que realmente no pasa nada.
Pero solo hay algo que no termino de entender: ¿Como con la lucha que nos hemos metido, que ya teníamos hasta calor de la risa y del movimiento, no nos hemos hecho ni un rasguño (exceptuando algunos arañazos en la espalda, ji ji ji), y luego, en reposo, liamos semejante escena de terror?.

Si es que ya lo decía mi Abuela: "Mírala, en lo más llano va y se cae".
Es verdad: todo me pasa a mi. Y ahora a mi pequeña.

Jejejeje....

Ah, cariño, y te lo digo a ti porque se que me lees:
Cuando digo esa frase de: "Es igual que un gato negro en una mecedora" me refiero a esto:

Si, hay que fijarse en lo que tiene entre las piernas.

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.