La línea que nos separa

A veces me pregunto a que distancia está la línea que nos separa de las personas. Esa línea que me separa de ti, o a ti de él o ella. Cómo de grande será, y en que momento se rebasa. Es algo que nunca sabremos. Ya que dependiendo de la persona, su distancia varía. No está igual de lejos para ti que para mi. Para mi siempre suele estar demasiado lejos. Necesito mirar mucho a las personas, investigarlas, analizarlas, conocerlas día tras día, para rebasar esa línea. A mi me lleva mucho tiempo, porque la vida me ha hecho ser así o porque simplemente siempre he sido así. A otras tan sólo les basta de una mirada para rebasar esa línea, y juro que a veces siento envidia, porque yo no se hacer eso. El rebasar la línea en varios días tiene una cosa mala y otra buena: la buena es que conoces antes la vida de las personas, la mala que a veces, con las prisas, se deja ver antes lo malo, que lo bueno.

También existen personas con las que no existe línea. Esa línea ha desaparecido sin forzar situaciones, sin nada. Esto me pasa 3 veces al año (muy pocas) pero cuando me pasa, esas personas se quedan en mi vida para siempre, ocupando un lugar muy importante y especial en mi vida. A las que tardo en conocer más tiempo, tardan más en entrar a mi vida, pero como las prisas no son buenas, y de esto estamos todos de acuerdo, casi siempre suelo acertar.
Si es que ya lo dijo alguien alguna vez: "la familia viene impuesta, pero a los amigos los eliges tú".

Por eso elije y déjate elegir. No hay nada más bonito que la mirada de cariño sincero de un amigo/a, o que te busque una tarde cualquiera porque necesita que tú le escuches.
Así que da igual si rebasas la línea en tres día o en dos meses, lo importante es que hay un momento en que la rebasas y da igual cuanto tiempo hayas necesitado para hacerlo.

7 comentarios:

Anónimo 11 de marzo de 2008, 12:21  

Mejor "elige", con "g", que hay que cuidar esa boquita. Si no, llegan otros anónimos más desaprensivos y te la lían...

juan rafael 11 de marzo de 2008, 12:37  

Algo qe tengo bien claro es que la impaciencia, a parte de ser mala, cuesta dinero.

Persefone 11 de marzo de 2008, 13:59  

supongo que todos tenemos nuestra forma de ser, yo solía hacer que desapareciera, dicha linea, con demasiada facilidad... con los años fui aprendiendo a que no debe ser así... lo peor es que al final apenas dejo que nadie la penetre... creo que lo mejor es dejarse llevar, aunque algunos, eso, lo hemos olvidado.

saludos

PD: bonito blog

eigual 11 de marzo de 2008, 18:35  

Anónimo, mejor mira tus faltas ortográficas y luego mira las mías querido/a. Y sí, puedo tener una falta o 10.000 que para eso soy humana, y escribo directamente a lo que salga, cosa que veo no se tiene en cuenta, solo se ven las faltas ortográficas que cometo y lo mal que escribo. Anda que...

Juan Rafael, eso es totalmente cierto... Si no que se lo digan a algún jefe o a alguien locamente enamorado en la distancia.

persefone, lo de dejarse llevar está muy bien. Yo en muchas ocasiones por no decir todas, me dejo llevar. Un saludo y gracias por lo de "bonito blog", se agradece mucho.

Anónimo 12 de marzo de 2008, 3:04  

qué coñazo de blog, pero mola esto de entrar a reirse uno de ti.

Rodolfo Serrano 12 de marzo de 2008, 9:01  

Haré por rebasar la línea

Ausente 12 de marzo de 2008, 13:37  

Lo que mola es encontrarse a anónimos pazguatos como el del último comentario. Eso quiere decir que tu blog coge (si, con G) fama y con la fama llegan los trolls, siempre al acecho...

Me gustaría que los que tanto critican se hicieran un blog, para que podamos reir nosotros también.

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.