Obras y tiempo perdido

El tiempo en Barcelona está loco. Sale el sol, se va, y comienza a llover. Los periódicos anuncian días nublados y lluvias, el ordenador de mi trabajo me dice que ya está lloviendo, sin embargo acaba de salir el sol. No hace frío. Puedes ir perfectamente en manga corta, aunque mucha gente aún lleve las chaquetas de piel o ese tipo de jersey de lana, que ni tu misma usas en invierno. Pero como gustos, colores. Ya lo dicen: ande yo caliente y ríase la gente.
Ahora ir al trabajo se ha convertido en una tarea algo complicada. Las líneas azul y verde están en obras, por lo que tanto la entrada del metro como la salida se efectúa por otro sitio, lo que implica perder los nervios y el tiempo. Antes, desde que salía de trabajar tardaba justo 15 minutos en llegar a casa, ahora tardo 25.
En la boca del metro, precisamente de la salida, una mujer hace lo imposible por entrar. Los de seguridad intentan explicarle a la señora que por aquí no se entra, que tiene que cruzar la carretera , que la entrada no se ve por culpa de las mallas verdes de las obras, pero que justo detrás de ellas está la entrada. Intentan convencerla de que vaya hacía allí para poder utilizar la línea azul (L5) pero la mujer insiste en que quiere entrar por la salida. Los de seguridad lo intentan una y otra vez, la mujer como ha comprobado que con la palabra no consigue nada, ajusta la cremallera de su bolso y comienza a golpearles con el bolso, a dos de las chicas que reparten los papeles informativos, esos que contienen un pequeño mapa con la ruta que hemos de seguir para hacer el cambio a la línea verde. Estas personas no tienen culpa de nada, pero la mujer les golpea sin miramientos, bolso va, y bolso viene. Los de seguridad, que se fuman tranquilamente un cigarro, lo tiran, y van a socorrer a los pobres muchachos que se les ha caído hasta los panfletos al suelo. Pero a la mujer le importa un pimiento los de seguridad, y comienza ahora a darle con el bolso a ellos, mientras grita que quiere bajar a la línea 5 por esas escaleras. Que no va a dar la vuelta para hacerlo. Los de seguridad consiguen que la mujer deje de darles con el bolso. La tranquilizan. Yo, todo esto, lo veo desde la esquina, junto con la gente que medio dormida, miramos todo lo que la mujer está liando por entrar.
En realidad a todos los que miramos nos gustaría hacer lo que la mujer está haciendo: intentar entrar por donde cada día lo hace. Porque los minutos que esa mujer va a perder cada día, por culpa de unas obras, que sí, que son para el bien de todos los ciudadanos, para que cada mañana paseemos por un pasillo de paredes de colores, y no, las que hasta ahora había: paredes blanquecinos y techos de hormigón.
Pero se trata de un año. Un año perdiendo unos 10 minutos. Esa mujer reclama en realidad su tiempo, y aunque esas nos son las formas correctas para hacerlo. Y no estoy de acuerdo en cada uno de los golpes que les ha propinado a la gente de seguridad y a los pobres muchachos que solo hacen su trabajo, sé que en el fondo todos estamos jodidos y mosqueados por estas obras, y porque ese tiempo que nos roban, nadie nos lo va a devolver. Y luego nos dicen en paneles informativos que están trabajando para nuestro bienestar, y tienen razón. Pero que ciegos estamos que solo vemos el tiempo que perdemos, y no, otras cosas. Pero este es otro largo tema.

Qué paso con la mujer. Nada. La mujer en realidad no quería entrar al metro. Quería que dejasen de una vez de cortar calles, que dejasen de hacer ruido, porque tiene su balcón justo arriba, su marido está enfermo, por la noche no duerme. Intenta dormir por la mañana pero con tanto ruido no se puede.

3 comentarios:

Meiko 29 de mayo de 2008, 9:16  

La gente es increible ultimamente.
Luego nos quejamos que las calles estan fatal, que todavia hay muchas estaciones de metro sin ascensor (intentar coger el metro, con un niño en su carrito si no hay ascensor), y no se cuentas cosas mas...

Todos hemos sufrido obras delante de casa alguna vez. Y si no, seguramente tendreis quejas de que no hay una canalizacion adecuada, no os llega el cable para el adsl, la estacion del metro esta igual que hace 50 años...

El tiempo que ha perdido esa mujer (y ha hecho perder a los que miraban) quejandose y pegando a la gente si que no lo recuperará jamas, porque no sirve para nada.

Vértigo 29 de mayo de 2008, 10:55  

En Madrid el tiempo está igual. Y su locura se me está pegando!

La Dulce Pena 29 de mayo de 2008, 19:27  

Como ha dicho Meiko, el tiempo que perdisteis no lo recuperaréis jamás...

Y el tiempo que te queda que dar toda la vuelta, tampoco lo recuperaréis, pero, piensa que por lo menos, puedes ir pensando, imaginando, soñando... y eso, tiene un precio... que quizás en el metro no conseguirás... ¿no?

Bss guapa

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.