Inventar sueños

Hace un calor sofocante. El interior del metro parece un infierno, que nos transporta cada mañana y cada tarde a nuestros respectivos trabajos, a nuestros respectivos hogares.

A Javier me lo encuentro sentado frente a mi, cada tarde nos encontramos en el mismo vagón, el me saluda asintiendo con la cabeza y ofreciéndome una leve sonrisa:
Es un hombre peculiar. Tiene 35 años, un trabajo que no le hace feliz, una enorme casa, está casado con una mujer que tampoco le hace feliz, y tiene una niña y un niño, ambos, muy parecidos a él.
Javier me cuenta:

"La gente te mira, te ve trajeado, y piensan que eres feliz. Que estás forrado de billetes y que eres feliz. Deberían de estar en mi piel aunque fuese solamente un día. Se darían cuenta de que tenerlo aparentemente todo no da la felicidad. Que tus padres te lo den todo hecho no tiene ni una pizca de gracia. Que nazcas ya con un destino fijado, tampoco lo tiene. Cuando apenas comencé a hablar, dije que quería ser bombero. Lo supe desde que mi tío me regaló un pequeño coche de bomberos y me pasaba los días jugando con el, haciéndolo rodar por la casa, y diciendo que yo iba dentro a rescatar a la gente de las llamas. Mi Padre tardó medio segundo, desde que dije aquello, en quitarme el coche de bomberos y esconderlo. Me pasé días y días preguntando por mi coche. Aún recuerdo aquello. Aquellos sueños rotos e ilusiones destrozadas de un niño que ya de pequeño se quedaba sin sueños, porque su sueño era ser bombero y su Padre le robaba los sueños. Eres tan pequeño que no entiendes nada, ni siquiera puedes defenderte. Pero cuando creces y te das cuenta de las cosas, maldices cada paso que has dado, y maldices la vida que te toca vivir".

Me quedo mirando a Javier. Le pregunto que porqué no abandona su vida e intenta perseguir sus sueños. Y el se ríe por no llorar: No tengo sueños, pero me gustaría tener libertad para poder inventarlos. Le digo que se puede intentar cambiar el futuro, que aún es joven, y el me responde con lagrimas en los ojos:
"Tengo una mujer que me quiere, pero yo no la quiero a ella. Es la primera y la única mujer con la que he estado, desde que la conocí mi padre me dijo que me tenía que casar con ella. Que solo un hombre en condiciones se casaría con esa mujer. El día de la pedida de mano creía estar seguro de lo que hacía, años más tarde supe que me había equivocado, no en ese momento, sino en todos los momentos anteriores. Cuando decidí seguir los consejos de mi padre, porque era quien tenía el mando y el poder: el dinero. Mi Madre me lo dijo muy claro, un día, que me sorprendió llorando en el baño y me dijo que tenía que elegir: que seguía los consejos de mi padre o que me preparase para ser un desgraciado toda la vida. Por eso estoy donde estoy. Soy un ser sin vida más. Que cada día camina colgado de unas cuerdas que no muevo. Voy y vengo, dejándome llevar por las decisiones de los demás. Y hoy, fíjate que tontería me veo en un vagón, y te veo a ti, como cada día, en el mismo vagón, frente a mi. Pero tú, tu eres diferente a mi. Tu mueves tus hilos. Y tu decides si quieres cenar sopa, o simplemente no cenar. Tu tienes algo que yo no tengo, ni tendré si no me muevo: libertad. Hoy me he subido en este metro con destino a ninguna parte. No voy a volver a casa. Abandono a mi familia, a mis hijos, a mis padres, mi enorme casa con televisión de plasma. Hoy echan en televisión esa serie que tanto me gusta, y que es lo único que elegía en casa. Me la voy a perder, que tontería ¿verdad?. Que solamente sea eso lo único que me preocupe, cuando estoy apunto de dar este paso tan importante en mi vida. Mañana saldré en los periódicos. Me darán por desaparecido. No le digas nada a nadie, por favor. Prefiero que me tomen por desaparecido o muerto, antes de que piensen que he abandonado a mi familia, por puro egoísmo. Sé que me guardarás el secreto."


Cuando bajé del vagón, le miré por última vez, y fue la única vez que le vi una sonrisa dibujada en su rostro. Le deseo suerte.

3 comentarios:

La Dulce Pena 11 de julio de 2008, 11:59  

"Ahora no hay tiempo ni ganas para cambiar, el sol se apaga lento, en eclipse, y oscurece cada surco de mi corazón.

Llegando hasta el fin de un pozo dónde ya no queda nada, sólo el recuerdo, y una canción que mandé enviar en las alas de un cuervo... con rumbo al infierno.

Todo o nada... tiene sentido
Todo o nada...
Todo o nada... tiene sentido
Tras buscar en la noche el miedo a mí mismo.

Entre murmullos y palabras suelo vagar descalzo y sin venganza. Entre cristales de tez profunda al menos seguro voy, si doy sentido a la razón será que ya he perdido la esperanza, y si volviera a caer ten por seguro que no perderé nada.

Todo o nada... tiene sentido
Todo o nada...
Todo o nada... tiene sentido
Tras buscar en la noche el miedo a mí mismo.

Ya las escusas son papel mojado,
ya las palabras de amor
quedaron atras.


SIDDHARTA (7Lunas) - TODO O NADA

La Dulce Pena 11 de julio de 2008, 12:05  

Antes de nada, explicarte el porque de ese comment con la canción de Siddharta, pues estaba leyéndote, y cuando acabé de hacerlo empezó a sonar esa canción, y he sentido el impulso irremediable de transpasarla...

Javier, al menos pudo cambiar su vida, tarde, pero decidió hacerlo, gracias a ti, luchó por sus sueños, luchó por crear unos sueños nuevos... Quizás ahora todo le vaya mejor, esperemos que sí... a mí algunas veces también me gustaría seguir mis sueños, pero, tengo vértigo, tengo miedo de saber dónde me llevan, de si lo dejo todo por ellos, y me pierdo en un abismo sin final...

Quizás algún día dé el paso... pero, antes, he de saber qué sueños son sueños, y cuales locuras de niño....

Bss guapa!

Monchis 16 de julio de 2008, 20:37  

Hola,

Que buena historia.

A veces la felicidad que suponemos es mera quimera.

Otras veces la libertad está al alcance de la mano, sólo que no se tiene el valor de tomar las decisiones.

Saludos,

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.