La carta de papel

Hola cariño. Sabes bien que no soy de escribir cartas, que no me gusta mi letra. Que me da vergüenza incluso firmar cuando pago con tarjeta de crédito en algún sitio. Pero sin embargo te escribo esta carta. Perdona si la letra no se entiende, te escribo desde el baño del trabajo apoyado en la tapa del váter. Mientras trabajaba me ha entrado el pánico. Un pánico terrible de llegar a casa y no encontrarte. O encontrarte, pero con otro en nuestra cama. Últimamente te noto rara, ya no hacemos nada juntos. Antes, los fines de semana íbamos a los recreativos y yo perdía el poco dinero que me quedaba para terminar el mes intentando coger para ti un muñeco de las máquinas de gancho, y casi nunca te conseguía ninguno y tu te reías y terminábamos volviendo a casa con las manos vacías y el bolsillo también. Y tengo miedo, es más, estoy cagado, cariño, por si llego a casa y no te encuentro.
Por las noches no nos abrazamos en la cama. Tu miras a la pared, y yo cuento los minutos que quedan para que despiertes y poder darte el beso de buenos días. No contestas a los mensajes que te envío, porque dices que tienes mucho trabajo en la oficina, y antes si lo hacías. Ya no. Pienso que ya no quieres tener de pareja a una persona que trabaja sirviendo copas y llenando su ropa de ketchup, que tu mereces algo mejor. Y me entristezco porque es verdad, cariño. Te comprendo. Y sé que si llego esta noche a casa y no estás será lo mejor. Búscate otro hombre: mas fuerte, más guapo, con más aguante en la cama, con mejor trabajo y más dinero. Alguien que no tenga que jugar a una máquina de gancho para impresionarte con un muñeco, que además es feo. Alguien que no te haga mirar a la pared por las noches. Yo quedaré sólo. Te lloraré, porque lloré el día que comenzamos a salir, pues más aún lloraré si me dejas.
Cuando leas esta carta no la guardes. No quiero que nadie más pueda leer esto y se entere del novio que tuviste. No quiero que nadie más piense que perdiste tu tiempo conmigo. Así que rompe la carta, y déjala caer al váter y tira de la cisterna. Antes de despedirme he de decirte dos cosas más: una es que saques tus cosas de casa antes de que yo llegue de trabajar, pero que tengas cuidado de no llevarte por error mi Playstatión 3. Y la otra es, que te voy a dejar yo primero, para ahorrarte arrepentimientos.

Pd: Deja el mando de la televisión sobre la mesa, que luego no lo encuentro.

2 comentarios:

La Dulce Pena 28 de julio de 2008, 21:52  

Triste despedida, pero, a la par egoísta... "ten cuidado de no llevarte MI Play..".

Algunas relaciones, sin querer van degradánse hasta acabar en nada, en un simple recuerdo de lo que fue y no es, de lo que fue y unca más será...

En el fondo me da pena... pero, en el amor, se suele perder...

Anónimo 29 de julio de 2008, 1:13  

Menuda mierda de historia. Qué pretendías? dar un giro para sorprendernos? si ni siquiera el pobre chaval de La dulce pena lo ha pillado.

Esta es una historia más copiada de tantas chorras de internet. Pero, esas chorras, al menos, estaban bien escritas. La tuya... bueno, dejémoslo ahi, que no quiero quitarte la ilusión de que seas escritora (juass)

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.