Consejos que se dan

Nos encontramos de casualidad en un centro comercial. Te reconocí nada más verte, poco habías cambiado: el color del pelo, las gafas, y la pareja.
Antes de saludarnos nos quedamos mirándonos un buen rato, como tomando impulso para acercarnos la una la otra. Al final quien lo tomó fui yo. Me acerqué a ti y abriendo más los ojos y sonriendo te dije: "hola, te acuerdas de mi". Pronto respondiste que sí. Que hacía rato me habías visto y que yo me había adelantado a saludarte.
Me preguntaste por mi vida. Te dije que me iba bien, que al final terminé viviendo en Barcelona. La primera vez que te dije que me venía y de esto hace ya bastantes meses, te reíste. Me decías que irme a vivir una ciudad desconocida, con otro idioma, y llena de gente iba a ser un fracaso. Me aconsejaste que no dejase mi ciudad, que buscase un trabajo de camarera, de esos que te pagan 900 euros con pagas incluidas y sin vacaciones. Me dijiste que me conformase con lo que tenía. Que la felicidad no tenía porque estar en otra parte.
Ese día me dejaste con la duda. Me pasé pensando en ello el resto de la noche.
Pensé en tu vida: tienes un trabajo que no te gusta, eres inestable en el tiempo: capaz de cambiar de pareja 3 veces en un mismo mes. Sueles soñar pero no luchas por esos sueños.
Ese pensamiento me llevó a no querer tomar tu consejo. Me vine a Barcelona y cumplí mis sueños (y aún continúo cumpliendo más).Hoy me encuentro contigo en mi ciudad natal, te pregunto que tal te va la vida y me dices que te va igual que siempre. Tienes otra pareja diferente. Sigues en el mismo trabajo de siempre: ganando poco y sin tiempo para hacer cualquier otra cosa que te guste.
Te miro y me imagino lo que hubiese pasado de haberte hecho caso: estaría como tú, infeliz en un trabajo que no me gusta, sin luchar por mis sueños, cambiado de pareja o no. Con vida y sin destino. O con el único destino de no prosperar en esta vida.

Te cuento como es mi vida en Barcelona y te quedas callada, y parece que te vuelvas ausente por momentos. Te pregunto por tus metas y tus sueños: y dices que tu no usas de eso.Agarras a tu chica del brazo y me dices que tenéis prisa. Que quizá otro día nos veamos. Y quedo con la sensación de que no te veré nunca más.

2 comentarios:

Vértigo 2 de junio de 2008, 10:03  

Hiciste bien en no seguir su consejo. Hay gente que nos ayuda y gente que no, es complicado distinguirlos, pero distinguiste bien!

La Dulce Pena 2 de junio de 2008, 18:09  

Que pronto se fue tu "amiga" cuando vió que tu vida iba cómo tú querías por no hacerle caso a su consejo y resignarte, ¿no?

Si fuera una persona con dos dedos de frente, tu "amiga", aprendería algo de aquella tarde, ¿no? Al menos yo lo he echo...

Bss guapa

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.