Juegos de pareja

- ¿Si voy a tu casa me prepararás esa lasaña tan rica? -preguntó-.
- Claro que sí. Si vienes a casa te prepararé una de mis lasañas. Tengo helado en el congelador, de chocolate y fresa. Y vino espumoso en el frigorífico, enfriándose -dije-.
- ¿Tengo que ponerme guapa? -dijiste-.
- No, no te tienes que poner guapa, ya lo estás. Ven ya. -contesté-.

Una hora más tarde estabas en mi casa. Al entrar, me das dos besos en la mejilla. Hueles a fresa y nada más verte, toco tu pelo rebelde, que tanto me gusta. Y bromeo con el dibujo de tu camiseta.

-¿No te dije que no te hacía falta ponerte guapa, que ya lo eres? -dije-.
- Ja ja ja.. -reíste-.
-Qué bien huele -dijiste, acercando tu cabeza al horno-.
-¡Qué te vas a quemar la nariz! -dije, tras de ti, acercándome a tu cuerpo-.

Te giraste y me miraste a los ojos. Y tras pasar la palma de tu mano por encima de mi cabeza, suavemente. Me miraste y me preguntaste si podías darme un beso.

-Voy a mirar la lasaña, no vaya a ser, que se queme -dije, mientras me ponía un guante de cocina para abrir el horno-.

Me mirabas, me ponías nerviosa. Yo quería tirar la lasaña al suelo, llevarte hasta la habitación y quitarte esa camiseta que me hacía reír. Pero no voy a hacerlo. Vamos a sentarnos en la mesa, comeremos, beberemos y hablaremos.De ti, de mi, de nuestros días.

Pero todo falla. Y hace rato la lasaña comenzó a quemarse. Hace rato que te estaba besando. Hace rato que mis manos no soltaban tu cintura. Hace rato que tu mano sujeta el pelo que baja por mi nuca. Y hace rato que ambas pensamos en quitarnos la ropa. De hecho, hace rato que hemos caminado hacia la habitación, y estamos tumbadas en la cama. Tu me preguntas por la lasaña . Yo doy un bote y salgo de la cama, y casi desnuda camino por el pasillo, voy hasta la cocina apago el horno, y contemplo en el interior la lasaña carbonizada

-Cariño, la próxima vez que juguemos a este juego, me tienes que recordar que no cocine - te digo-.
-Y tú me tienes que recordar que cierre la puerta de casa cuando entre, creo que los gatos se han escapado hace rato -me dices-.

Así que entre risas y más risas, tiramos la lasaña a la basura. Nos vestimos y salimos al portal, y escaleras arriba y abajo, buscamos a los gatos. Menuda noche nos espera. Eso nos pasa por jugar a este tipo de juegos.



1 comentarios:

La Dulce Pena 8 de agosto de 2008, 18:48  

;)

Si es que todos los juegos tienen su riesgo... Sinceramente, no me esperaba ese final buscando gatos por las escaleras.... jaja, pero, está bien la forma que os llevó a esa situación....

Besos guapa

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.