Viernes, vacaciones y cocina

Los viernes, en el trabajo, se respira un aire diferente. Ves a la gente más sonriente y con más ganas de trabajar. Sin embargo, mi jefa, los Viernes es cuando más nerviosa está.
Y hoy todo era diferente. Los rostros hablaban (de felicidad, de tiempo libre, de planes), no hacía falta decir nada. Durante el mes de agosto, los viernes hemos salido antes de trabajar, y mientras, casi todos mis compañeros se quejan y dicen que en vez de salir a las tres podíamos salir a las 2. A más de uno me gustaría a mi verles trabajando 15 horas sin parar, quemando sus manos con lejía, por tener que estrujar una bayeta para limpiar las marcas que dejan los vasos en la barra de metal. A más de uno, sí, a mas de uno -murmuro-.
Me gustaría verles preguntándose porque el jefe usa tanta lejía para aclarar el trapo. Me gustaría verles las heridas más tarde, y aquel olor... aquel olor a lejía en la piel que parece no querer irse.

Pero ahí están. Quejándose de esto, de lo otro. Ahora, yo estoy encantada, ¿esto es trabajar?. Perdona, no. Trabajar era cargar las cajas de coca cola, del sótano oscuro. Es empujar aquel carro con cinco cajas de coca cola, por una rampa de 20 metros, que parecía no terminar nunca. Y aquel dolor de espalda. Los callos en las palmas de las manos. Aquella sensación de desidia y resignación. Aquello, compañeros, aquello era trabajar, no lo que hacemos nosotros. Esto, para mi: estar sentada frente al ordenador haciendo lo que hago, es un pequeño juego que me aporta sabiduría y bienestar. Me lo paso bien, me entretengo. Nadie me molesta, me tratan bien. No me duele la espalda, ni me salen callos en las manos, ni huelo a lejía. Trabajo 5 días a la semana, quitando los días de fiesta y las vacaciones. ¿Qué queréis que os diga?. He tenido mucha suerte. Y me alegro de haber vivido aquellos días, en aquellos bares, todas aquellas cosas. Claro que sí. Todo aquello que viví y que vi, me sirve hoy para apreciar mucho más este trabajo. Para no quejarme tontamente y sin motivos.

Y me ves a mi, con un cosquilleo extraño en el estómago. Porque además de ser viernes, comienzan hoy mis vacaciones: me espera una semana de descanso y días en Granada. Descanso, que risa, como si me cansase el estar sentada cada día frente al ordenador, como digo, haciendo un trabajo que me gusta y entretiene. Pero bueno. Vive y disfruta el momento -me repito cada día-. No se lo que va a durar. Por eso utilizo mi tiempo libre para escribir, jugar a lo que me guste, leer, salir, hacer manualidades....

Hoy por ejemplo, hemos hecho cocinitas: croquetas caseras y un pastel de queso. He aquí, la prueba:


4 comentarios:

Houellebecq 31 de agosto de 2008, 12:05  

Inteligente reflexión sobre lo que aprecias o no aprecias cuando trabajas. Sobre lo que significa haber trabajado siempre frente a un ordenador o haber trabajado antes en algún infierno. A lo mejor algún día te acostumbras y ya no lo valoras pero mientras tanto, disfrútalo.

juanjo 31 de agosto de 2008, 12:10  

Pásalo genial en tus vacaciones, guapa. Disfruta !!!

besotes

eigual 31 de agosto de 2008, 14:12  

houllebecq: Tienes razón, cuando nos acostumbramos a las cosas todo cambia....Un saludo.

juanjo: muchas gracias, mañana empiezan mis vacaciones. Tengo ganas de ver Granada, y a mi familia y amigos. Un saludo.

La Dulce Pena 31 de agosto de 2008, 17:09  

Eigual, disfruta mucho... que aunque no sea lo mismo trabajar delante de un ordenador, a trabajar en un bar... (ni comparación...), delante del ordenador se te cansan los ojos... así que ya sabes, ya tienes escusa pa descansar....

Besos y disfruta del Sur... ;)

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.