Con M de amor


Mi madre siempre me lo decía: ¿tomas precauciones hija?. Y yo siempre le respondía que sí. Que si las tomaba, vaya. Menos cuando mi novio se molestaba, y me decía que si es que me daba asco hacerlo sin condón, y al final lo hacíamos con la condición de que se corriese fuera. Pero que bordes son los hombres a veces ¿eh?. Desde luego. Que me tome la pastilla esa, claro, como si eso fuese así de fácil. No se ni como se consiguen esas pastillas. Y mi madre solo sabe preguntarme que si tomo precauciones pero nunca se sienta a explicarme cuales son y como conseguirlas.
Lo que pasa es, que hoy en día, los jóvenes lo sabemos todo. O debemos de saberlo porque si no, no seríamos jóvenes: seríamos retrasados (tontos).
He tenido muchos novios, el primero tenía miedo de follar. Y yo que me moría de ganas de descubrir lo que se sentía al coger una polla y tenerla entre mis manos. Su textura. Su olor.Su sabor.Aquella primera vez fue un puto desastre, desde que le cogí la polla con una mano, no más de 1 minuto, ya se corrió. Se corrió en mis piernas, y me dio asco. Un asco terrible. Porque yo no quería su semen en mi piel. Solo se correría encima mía el chico que me hiciese sentir un cosquilleo en el estomago con solo mirarle a los ojos.
Y aquel chico se había corrido sobre mi piel. Y se puso a llorar, al ver como me limpiaba con lo primero que pillaba. También era su primera vez. Y estaba tan asustado que se subió sus pantalones y salió de la habitación. Nunca más nos volvimos a ver.

El segundo era... era especial. Era listo. El más listo del Instituto. Me ponía su manera de atender en clase. Si era así de aplicado para todo debía de follar bastante bien. No se como lo conseguí, pero terminé llevándolo a mi casa, una noche que mis padres se habían ido. Estábamos solos, y yo, con los apuntes de Inglés como excusa para que me explicase. Solo bastó ponerle mi pierna sobre las suyas, en el sofá. Le rocé la polla, incluso iba notando su dureza, como se iba poniendo dura dentro de sus pantalones. Ahí comenzó todo. O nada. Porque debajo de aquellos pantalones no había nada. No se como había notado aquella dureza tan extraña. No lo se. Es algo que no termino de entender. El caso es que, la tenía tan diminuta como la de un bebé. Así que la cogí como pude con tres dedos y la empecé a mover. Se corrió al momento. Pero muy suave.
¿Esto es follar? -pensé-. Menuda mierda.

Conocí a Carlos en una fiesta. Era la fiesta de cumpleaños de mi mejor amiga. Carlos era el típico salido de clase, el que siempre tiene a una tía detrás. Y yo fui una de ellas. Con Carlos descubrí lo que era una polla grande y dura. Desde la primera noche Carlos y yo follamos, en su coche, en la parte trasera. Le rodeé con mis piernas y me la clavó. Fue genial, sí. Pero no me corrí. Sin embargo el tardó en correrse 2 minutos. Se corrió dentro, con preservativo. No quiero ir haciendo niños por ahí -me dijo sonriendo-.
Fueron varios polvos, y se terminó. En ningún polvo sentí un orgasmo verdadero. No era lo que me explicaban algunas amigas, no sentí en ningún momento ese placer que siento cada vez que me masturbo. Menuda mierda también.

Perdí la emoción. A los hombres les iba cerrando la puerta. Y un día, borracha hasta las trancas, le empecé a abrir la puerta a las mujeres. En este caso fue el turno de Mar. Mar era una chica muy guapa, de estas que puedes estar mirando durante horas: que te gusta su pelo, su forma de vestir, sus gafas, sus ojos y su forma de ser. Terminamos comiéndonos la boca en un banco del parque. No se como empezamos, pero si se como terminamos. Terminamos en su casa. Follamos. Sentí un orgasmo por primera vez, gracias a su boca. Menuda boca tenía. Nunca, ningún chico me comió así el coño, sin embargo, ella, fue lo primero que hizo.
Esa mañana, cuando desperté, sentí que era la pareja perfecta, que ella era para mi. Y yo para ella. Hasta que el cielo se estrelló en mi cabeza, cuando me miró y me dijo, que lo que había pasado solo había sido sexo, sin más.
Salí corriendo de su casa. Estuve varios meses sin pensar en follar con humanos. Masturbándome, mirando vídeos por Internet. O mirando revistas, o pensando en la boca de Mar. O en otras bocas desconocidas.

Es curioso, desde que dejas de creer en el amor, e incluso, en el sexo, un día, el que menos te esperas, estás en el metro y un chico alto, de ojos rajados, moreno , con perilla se te queda mirando todo el trayecto. Y tu como una boba, te quedas prendada de el. Y lo curioso es que el te mira, que no deja de mirarte. Y tu no te bajas en tu parada, te quedas dentro de ese vagón porque quieres bajarte donde se baje el. Porque estás tan loca, que quieres seguirlo, quieres saber donde va y con quién va. Lo malo es que puede que él esté pensando lo mismo, y ambos terminéis en la última parada de metro como dos tontos que no saben que decirse.
Le entré yo. Me inventé una excusa: Me he perdido... Y el se inventó otra: Yo también.
Salimos juntos del metro. Hacía mucho frío. Fuimos a tomar unas cervezas. Yo le miraba como quien mira a su actor favorito, y el me miraba.....no sabría describir aquella mirada. Eran los ojos más bonitos del mundo.
Soy Indio. Me dijo. Bueno, una mezcla. Con lo cual no era Indio del todo. Y a mi eso me venia dando igual.
Soy mayor que tú. Me dijo. Tengo 36 años. Y tu debes tener unos 23 o así.
Vaya, encima de Indio, es brujo.
Me preguntó que si había sentido lo mismo en el metro. Le dije que si, que lo había sentido.
Me confesó que estaba enamorado de mi. Y que no sabía muy bien como había sucedido todo, tan rápido.
Yo tampoco entendía nada.
Le conté de mi encerramiento amoroso-sexual. Se reía. Era la primera vez que un chico se reía conmigo y no me quería follar desde el primer momento.
Me cogió de la mano. Paseamos por Madrid. Yo paseando con un desconocido por la calle.
Un desconocido que no quiere follarme. ¡Lo conseguí!.

Quedamos para el día siguiente. El seguía siendo encantador. Y yo me moría de ganas de probarle. Lo hicimos en su piso. Compartía piso con tres chicos más. Nos metimos en su habitación y follamos. Durante 5 horas allí metidos en su cama. Extasiados. Me corrí. Por fin. Y había sido con un chico. Un chico guapísimo. Mayor que yo. ¿Y qué?.
Estábamos enamorados. El me llevaba de su mano por las calles de Madrid y yo alucinaba. Fuimos a cenar, me invitó el. Hacíamos cosas de parejas. Aparte de tener sexo. Era feliz. Por fin.
Se lo conté a mi Madre: mamá estoy con un hombre mayor que yo. ¿Cuantos años os lleváis?, unos 14 más o menos. Mi madre me echó la bronca, y me dijo que esto no saldría bien. Qué el pronto me dejaría y me quedaría hecha pedazos, encerrada en casa. Que seguramente es un vividor, que me ha cogido para usarme, para aprovecharse de mi. Me enfadé con mi madre, no entendía porque tenía que juzgarle sin conocerle. Él era el hombre de mi vida. Por fin le había encontrado.

Una noche quedamos, en Atocha. Desde ahí: una cena, y a su casa: dormiríamos juntos.
Pero no llegaba. Y no llegó.
Se quedó por el camino.
Le dieron una paliza. Una brutal paliza, por ser Indio. Por que a unos hijos de puta se les antojó divertirse esa noche pegando a una buena persona. Nadie le auxilió. Lo dejaron morir en la acera.
Mi amor se murió, se desangró encima de una acera y yo no estaba a su lado.

Me encerré en casa. No podía tener los ojos más rojos de tanto llorar, ni el corazón más roto. Mi madre se acercó, yo no le había contado nada de lo sucedido:
Me miró por encima de sus gafas y me dijo: "¿Ves hija?, ya te lo dije yo... no vayas con ese hombre, que un día te dejará, seguramente por otra, hecha pedazos. Y mírate...ahora...venga, ya habrá más hombres, con una sopa caliente se te quitará todo".

Y mientras miraba a mi madre sin decir nada, le iba dando sorbos pequeños a la sopa, mientras yo me absorbía por dentro.

FIN.




[esta historia está basada en hechos reales, que hoy me contaba una compañera del trabajo, y con lo que me ha contado, y lo que le ha añadido una servidora, he montado esta pequeña historia.]

5 comentarios:

Anónimo 8 de noviembre de 2007, 22:01  

JODER EIGUAL TE SIGO DESDE ZONALIBRE. INCREIBLE LA HISTORIA.TE ESCRIBO DESDE EL TRABAJO. ME GUSTA LEER TODO LO QUE ESCRIBES, INCLUSO LO GUARDO IMPRESO Y TENGO UN MINI LIBRO CON TUS HISTORIAS. TENIA GANAS DE MANDARTE UN BESO Y UN ABRAZO. A VER SI HABLAMOS!!

eigual 8 de noviembre de 2007, 22:13  

anónimo: Acabo de leer tu comentario, y me he quedado helada. ¿Se quien eres?. Me has dejado alucinando con eso de que tienes impresas mis historias. Hablamos cuando quieras.
Y gracias por esa subida de ánimos.

Un abrazo.

Renton 9 de noviembre de 2007, 14:45  

[esta historia está basada en hechos reales, que hoy me contaba una compañera del trabajo, y con lo que me ha contado, y lo que le ha añadido una servidora, he montado esta pequeña historia

Coooooño!

La próxima vez que postees algo así pon esta nota ANTES del texto que si no infartamos!!!

Joer...
Historia dura sí, no obstante, ninguna de las pocas chicas lesbianas que he conocido no lo eran de una manera natural, es decir, sin tener que pasar por experiencias heteros traumáticas o frustrantes...

Un saludete!

Sandra 9 de noviembre de 2007, 18:54  

Muy buena tu historia. Me ha encantado, como siempre que sueltas esa imaginación tuya. Muchos besos.

Luna Carmesi 8 de enero de 2008, 9:43  

IMpregnaciones de la realidad!
:)

eigual

Empecé a escribir este blog en una época bastante importante de mi vida. Aquí he escrito poemas y relatos. De la única forma que se. Hace poco me mude a www.escriboaqui.es con las mimas ganas de escribir que nunca. Con nuevos proyectos y sueños. Disfruta de todas las palabras que se quedaron aquí.